EL AMOR...

Ya nadie desayuna con diamantes, ni nadie muere por amor... Ahora todo es más fácil, o en tu casa o en mi coche, sino pues en cualquier portal nos irá bien para 10 o 15 minutos de amor animal... Dónde está mi príncipe gayazul. Seguramente en alguna gesta heróica... no te mientas, está en algún cuarto oscuro o haciendo cruissing... Pero yo sin querer, sigo queriendo querer...

Nobody has breakfast at Tiffany's, nobody dies for love ... Now everything is easier, or at home or in my car, but as in any portal we will be ok for 10 or 15 minutes of love animal ... Where is my prince gayazul. Surely in a heroic ... do not lie, is in a dark room or doing cruissing ... But I do not want to, I still want want ...






lunes, 27 de junio de 2011

Libros y relaciones...¿iguales?

Después de acabar de leer el quinto libro, en lo que va de año, me quedé con una sensación agridulce. Me había tirado toda la noche del sábado sin dormir para poder llegar al final. Y una vez que lo había descubierto el final, me sentía entre feliz y triste, lleno y vacío.
Dos días después, mientras me tomo un café con leche, en un Viena, con la compañía de mi bañador de Decathlon, una camiseta vieja y con barba de cuatro días… Me he puesto a pensar en los sentimientos que tenemos cuando acabamos de leer un libro y tampoco son tan diferentes de los que nos llegan cuando acabamos una relación. ¿No creéis?
Ambas cosas empiezan con ilusión y ganas, hay cierto aspecto que nos llama la atención y nos atrae, ya sea el título, el nombre, la portada, los ojos, el argumento o el culo. Da igual lo que sea hay un factor que nos atrae. Y eso te lleva a quererlo descubrir, ya sea leyéndolo o conociéndolo.
Siempre llegamos a un punto en que todo libro y en toda relación, también. Que te es imposible seguir una página más o una cita más. A los libros los dejas aparcados en cualquier estantería, mesita de noche o bandolera. En cambio a los hombres los dejamos sin llamadas, citas sin besos o simplemente vamos a lo fácil, sexo rápido pero sin pasar página.
Lo que aún no sabemos por qué, puede que por la causalidad. Que cierto día ves ese libro o a ese chico y te entran unas ganas impresionantes de devorarlo entero, de una sentada, llegar hasta el final, descubrir que final nos depara. (Yo siempre me considerado un devora libros, ¿y también un devora hombres?, no en ese campo siempre me devoran a mí.)
De esta manera te sientas un día, te coges el libro y no paras hasta llegar al final.
Cuando el final se desvela ante ti, a veces te gusta, otras te desilusiona, y en pocas ocasiones se queda un final abierto. Con las relaciones, citas y encuentros sexuales, pasa lo mismo.
“Me enciendo un cigarro, doy un sorbo al café y voy más allá”
Hacia dónde van esas ilusiones creadas mientras leemos o cenamos con ese chico, hacía dónde van los personajes, historias y paisajes… ¿Vuelven alguna vez?
Así que mientras elijo, de mi estantería de libros pendientes, mi nuevo libro para leer, pienso en cómo será el libro de mi vida. Será un Guerra y Paz, una trilogía, un best seller o sería el típico libro que acaba debajo de un sofá, para que deje de cojear.
¿Y mi relación cómo será, plana, sencilla, redonda, con final feliz, triste o abierto?
Justo en ese momento me da por leer, “Travesuras de la niña mala”, tal vez los libros que leo, orientan mi vida, en el último el personaje era un agente de la FBI.

Carrión.

2 comentarios: