“Viste la chaqueta y píntate la cara con harina, la gente paga para reír “
Reunidos Apolo, Afrodita, Dionisio, Cupido y algunas musas. Acordaron mi sentencia.
Por haber jugado una y otra vez con él amor, y haber manchado su nombre en más de una ocasión. Se me acusa de daños al honor del amor y la sentencia será la siguiente:
“Deberás de pintarte la cara blanco con harina cada día, ponerte una nariz roja y deberás de ser el payaso de los enamorados. Tu función será la de que se te rían de ti y de corazón una y otra vez. Con cada nueva historia que empieces, con cada ilusión que tengas, con las miradas de inocencia del primer día…
Así por el resto de los tiempos, y al acostarte cada día, cuando estés frente a frente en tu espejo, mientras de quitas la harina, verás el rostro del abandono, de la soledad, de la tristeza, de no saber amar, verás el juguete con el que todos quieren jugar un rato, pero luego prefieren volver a sus juguetes de siempre, aunque estén roto, no se sabe si por cariño o por que les es más cómodo. Pero todo y con eso deberás de seguir pensando en el amor, deberás de seguir queriendo sentir que estás enamorado. Pero nunca lo lograrás. Tus lágrimas serán tus únicas amigas, te acompañaran cada vez que te veas solo, cada noche cuando vuelvas a tu cama vacía. Pero no te olvides al día siguiente la función deberá de continuar, te aplaudirán cada vez que se escuche una desgarro de tu corazón. Mientras tú, deberás de seguir haciendo muecas, guiños y risas.
El hechizo será eliminado cuando hayas comprendido que los juegos tienen sus normas y sus reglas. Que hay casillas que avanzas dos y que hay otras que retrocedes cinco. Una vez sepas jugar la partida, entonces tu guardián será quién te enseñe que antes de reír deberás de haber aprendido a llorar. Será en ese preciso momento que descubrirás que las risas van precedidas de las lágrimas y sobre todo nunca los olvides LA GENTE PAGA PARA REÍR.
Carrión.
Cada cosa tiene su lugar y su porque,muchas veces no somos capaces de comprenderlo pero es asi. Lo mas importante es seguir teniendo la ilusion de amar, aunque algunas veces el bache se nos haga demasiado largo.
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