Y tuvo que llegar la primera crítica, mientras la creación de este blog me había reportado seguidores, amigos y ciberamigos, y alguna cosa más que me la guardo. Tuvo que llegar la primera crítica, la que es fría, seca y llega sin aviso, cuando menos te lo esperas, van y te lo sueltan
Eso mismo me sucedió a mí, lo que no esperaba que viniera de aquella dirección, pero tuvo que llegar. Después de tener una discusión con mis amigos, por temas varios pero por ninguno en concreto, mientras estábamos haciendo un café. Alguien soltó la bomba de su boca: “tú deberías de callar, frívolo. Que vas de escritor y lo único que haces es tener un blog, de maricas y esperas que eso te lleve algún sitio y como no te lleve a varias camas, no se a dónde te llevará” sin tiempo para reaccionar otro más del grupo añadió: “ah pero es que hay que opinar sobre ese blog.
Bien justo en ese momento, no se si quería correr o quería matarlos. Con mis gafas de sol como escudo, tan solo pude decir: “Nunca desvanezco del todo, porqué no estoy seguro de caer con estilo”. Si querían frivolidad la iban a tener. Me levanté y me fui.
De camino a la estación no puede evitar llorar, aquello me había hecho mucho daño.
Pero tal vez tendrían razón, tal vez esto no me serviría de nada, tan solo era otro bloguero gay, que se esconde detrás de unas líneas, mientras espera ser rescatado de la torre de la soledad, donde se encuentra secuestrado por él mismo.
¿Y el día que fuera rescatado podría seguir escribiendo sobre el tema?, seguro que si, pero el miedo me había entrado.
Qué podría hacer ante esta situación, sería mejor cerrar página, tal vez sea verdad nunca llegue a poder vivir de la literatura, pero y si no lo intento.
Demasiados proyectos en mente, tantos como facturas para pagar.
Pocas veces he tirado la toalla, en mi vida creo que solo la tiré una vez. Cuando tuve que cerrar Amphibius, mi cafetería. Aquello fue lo que más me pudo doler, cerrar todo un proyecto y todo un sueño. Pero superado ese giro inesperado de la fortuna, aprendí a superar muchos más y este no iba a poder conmigo.
Pero por qué habían sido tan duros conmigo, tal vez sería por qué es con lo único que me podían hacer daño…
Así que me monté en el tren intentando no pensar demasiado, todo esto había sido un mal entendido y punto.
Y si no lo había sido, tenía otro factor más para luchar y demostrar.
Pero volviendo al rescate, cuántas veces había necesitado ese rescate y siempre tuve que escapar yo solo, sin caballero andante, ni nada que se le asemejara.
Será verdad que hasta los caballeros están en crisis y ya no hacen gestas heroicas. Quiero pensar que no, tal vez en algún rincón de la Toscana, espera el mío, preparado para empuñar su espada y rescatarme de la fortaleza, y no hace falta que suba por la torre, lo bueno de estar en el siglo XXI es que hay ascensores. Lo que no entiendo es que si tiene GPS, por qué tarda tanto en llegar.
Lo que no sabía yo cuál era el castigo, mi hechizo… No era por comer una manzana, ni por pincharme con un aguja, ni por llevar zapatos de cristal. Entonces por qué era, tal vez era por creer demasiado en los cuentos de Disney, o en las películas de Hollywood, y una bruja me había castigado a esperar.
Seguro que todo es más simple que todo esto, pero mejor fantasear a veces que ver la realidad. ¿No?
Carrión.
Tengo que reconocer que me ha sorprendido, cuando uno quiere,en este caso por medio de la escritura,ofrecer su producto al mercado,hay q ser consciente y tener muy claro q aunque sea la joya mas bonita jamas
ResponderEliminarfabricada,habra quien pase de largo delante del escaparate de la joyeria donde esta expuesta,habra quien la mire y no le llame la tencion,tambien tendras quien la observe y le parezca una "frivolidad",pero el verdadero artista q disfruta construyendo su obra,lo hace pensando en todos esos q se quedaran absortos contenplandola y admirando tanto la obra como la gran capacidad artistica del autor.