La otra noche mientras estaba con mis amigos, Ángel nos comentó que había tenido un sueño con el chico que le gustaba (seamos claros un sueño húmedo). Pero la cuestión no era que si había disfrutado en el sueño o no, sino la pregunta que nos dejó caer. Nos dijo que el chico perfecto por el cual sentía algo, una vez que se quitaba la ropa en su sueño, tenía barriga y era feo, que no era tal y como él se pensaba. Qué significaba aquello. Mientras yo pensaba la respuesta, le di un trago a mi Coronita, pues no quería ser tajante. Así que con algo de alcohol me salió la respuesta correcta, creo. Tal vez eso significaba que no era su hombre, que lo tenía tan idealizado que no veía más allá de la realidad. Fue tan convincente mi respuesta que el tema solo duró un segundo más hasta que hicimos la coña de lo que pasaba después cuando te despertabas, de un sueño así.
Pero no pude parar de darle vueltas al tema de los sueños, por qué son tan importantes para nosotros, es lo mismo sueño, qué ilusión, o la vida esta llena de sueños e ilusiones, sería verdad eso de que depende nuestra vida de la interpretación de los sueños…
No lo se, pero la cuestión es que en mi sueños húmedos y no tan húmedos, mi caballero o príncipe nunca tenía rostro y eso qué se podía significar…
Cómo siempre todo lo relacionaba con la búsqueda del hombre ideal y del amor, parecía mi Santo Grial. Sin darle la mayor importancia que eso puede tener para un chico de 26 años.
Cómo dije en su día hacía tiempo que había de dejado de creer en los príncipes azules, siempre acaban perdiendo su color o había que lavarlos a 30 grados. Pero puede que tal vez hubiera cambiado de parecer, a lo mejor no es que los príncipes azules hayan desaparecidos sino que han evolucionado. Ahora ya no van a lomos de un blanco corcel, sino que van en un Audi o un Mercedes, ya no van vestidos con armaduras y mallas, ahora van de Dior, Adolfo Domínguez o en su defecto de Berskha, tampoco escriben grandes epístolas ahora todo les resulta más fácil, un tweet y 120 palabras es mucho mejor.
Bromas aparte mucho han cambiado las cosas, al menos los gays hemos evolucionado de maricones o sarasas hemos pasado a homosexuales o gays, léxicamente hemos dado un paso.
Pero qué pasa con el romanticismo, solo se nos ha quedado a sueños húmedos que luego aparecen sin rostro o con barriga.
Podría tener razón el tarotista que me tiró las cartas, por eso me salía sin rostro, podría ser que yo conociera al hombre de mi vida, pero que aún no lo sabía… Demasiadas preguntas para ser las dos de la madrugada.
Así que creo que me iré a dormir, a ver si así, sueño con mi príncipe azul sin rostro, al menos con él todo es perfecto.
Sábanas negras de raso, un tulipán amarillo en medio de la cama, música de fondo de esas de voz desgarrada y el sexo es de lo más brutal, pasamos de hacer el amor a follar en un momento, normal que sea brutal, al fin y al cabo es mi mente la que lo controla.
Carrión.
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