EL AMOR...

Ya nadie desayuna con diamantes, ni nadie muere por amor... Ahora todo es más fácil, o en tu casa o en mi coche, sino pues en cualquier portal nos irá bien para 10 o 15 minutos de amor animal... Dónde está mi príncipe gayazul. Seguramente en alguna gesta heróica... no te mientas, está en algún cuarto oscuro o haciendo cruissing... Pero yo sin querer, sigo queriendo querer...

Nobody has breakfast at Tiffany's, nobody dies for love ... Now everything is easier, or at home or in my car, but as in any portal we will be ok for 10 or 15 minutes of love animal ... Where is my prince gayazul. Surely in a heroic ... do not lie, is in a dark room or doing cruissing ... But I do not want to, I still want want ...






viernes, 2 de septiembre de 2011

Final del verano... me he vuelto frívolo...

Después de escribir cosas transcendentales o de reflexión había llegado al momento de darle salsa a todo esto, pues Zoya me había comentado que el Hinca (de Hincado) había dejado de ser Hinca, y había pasado a ser un Queda. Es un argot que tenemos entre nosotros para poder definir lo que no tiene definición.
Es decir que dos o tres polvos le bastaron para poder decir vamos a quedar a tomar un café.
Si muchas veces el coito viene antes del café, y luego después del café, no vemos más allá. Que vamos, que mejor no haber tomado el café, y haber seguido pensando que aquel tío era un Dios. Pero es que muchas veces los polvos son polvos, los cafés son cafés y polvos y luego ya vienen los otros, los que son nuestro caballero.
Ahora por lo menos tenía chicha para seguir metiéndome con él un par de días más.
Mientras en el ático de Lesbos, había planes de vacaciones durante una semana. Y como me alegraba la verdad es que lo necesitaban.
Todo estaba como antes, unos follando, otras contentas y otros haciéndonos pajas mientras llegaba el momento.
Así que era el momento oportuno de hacer una cena o al menos un café y quedar todos.
La cual cosa no pudo ser, y acabamos Zoya y yo, como siempre en Sitges. (Aunque para mi Sitges, ahora se veía de otra manera).
Aunque Sitges siguiera como siempre, con sus hormonas, sus músculos, sus risas, sus miradas, sus preposiciones indecentes para decentes y preposiciones decentes para indecentes.
Y joder aunque nunca pensara que lo diría, como me gusta perder entre sus calles y ver a la gente. La verdad es que mi campo de cultivo para este blog, el día de mañana, si vivo de esto, se lo dedicaré a sus calles y sobretodo a los que pasean en ellas y sueltan joyas como:
“Joder pedazo rabo tenía, la pena es que en el cuarto oscuro no pude verle la cara”…
Mejor así pensé cuando escuché aquello, tal vez cuando le hubiera visto la cara hubiera salido corriendo en lugar de correr-se.
Al menos esa era nuestra teoría, de ahí que se llame cuarto oscuro. Así no ven el envoltorio de lo que se están comiendo.
Pero vamos que más allá de la pura frivolidad que pudiera haber por aquí. Muchas veces en esas calles he llegado a muchas reflexiones, en el pasado incluso hasta he llegado a algún orgasmo.
La cuestión es que el verano se estaba acabando, como la canción de verano azul, el final del verano…
Y parece ser un tópico el decir todos los primeros de septiembre, este verano ha sido especial, ha sido el verano de mi vida. Siempre escuchamos lo mismo. (Yo creo que todos lo veranos son especiales pero hay algunos que te cambian la vida eso seguro).
Así que ahora volveremos a la tranquilidad, a la calle del pecado sin pecado, a las largas noches de paseo silencioso, al frío de la espera en la estación y a los cafés calientes mientras esperas el tren a las cinco de la mañana.
Todo tiene su fin, todo es cíclico. Un polvo por ejemplo, besos, toques, erección, fuera ropa, gritos, mamada, más gritos, cara de placer, penetración, más gritos, masturbación y eyaculación. Y cuando acabas coletilla ha estado genial. Es decir cíclico.
Y creo que estoy siendo frívolo, bueno mejor que haga una llamada al ático de Lesbos y así pueda hacer terapia. Creo que dos horas delante del ordenador e intentado escribir todo lo que pienso me ha llevado a la frivolidad, de la cual a veces huyo.

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