Necesitaba un tiempo para saber si quería seguir escribiendo en este blog, o si quería seguir siendo hasta yo mismo.
Un periodista famoso, un amigo que se había cansado de nuestra amistad, un completo desconocido, un trabajo que no llegaba, un golpe de salud, la escritura de un libro que no avanzaba… así que todas estas cosas nadaban por mi cabeza.
Así que después de alejarme unos días de mí mismo, pensé que era lo justo. Y eso hice.
Después de una larga tarde meditación y dos sesiones seguidas de yoga, pensé que era el momento de ponerme a escribir.
Había llegado el momento de dar el cambio en mi vida. Ese cambio que tantas veces estaba esperando que se produjera. Pero eso no iba a pasar si yo no era quien lo quisiera y lo hiciera.
Tenía el caldo de cultivo necesario para hacerlo. Antes de ponerme a escribir, hice un par de llamadas. Una era para confirmar la no celebración del cumpleaños de Zoya y la otra era para confirmar que nunca habría otra llamada, respecto a cierta persona.
Durante estos días he estado realizado un listado sobre las cosas que debería de mejorar, las a fortalecer y las cosas a olvidar.
Y ante todo debería de olvidar el pasado, que era lo que condicionaba mi presente y creaba mi futuro.
Una sesión con mi peluquera para preparar mi nuevo cambio de imagen, ese momento fue el que me hizo ver que así no iba bien las cosas. Nunca se puede pedir la felicidad y no serlo. Es como decir que quiero que me toque la lotería y nunca la compro.
El nuevo Carrión, debería de ser aquel que un día fue. Tenía una nueva oportunidad, por suerte.
Demasiados frentes abiertos, para una sola trinchera. Era el momento de ir cerrando puertas y bajar persianas. Normalmente una cosa tiene una sola puerta de entrada, la mía tenía varias y eso provocaba que a veces no supiera por dónde entrar o por dónde salir.
Pido disculpas si alguien de lo que me he leía ha notado que he estado ausente… tal vez con los nuevos post, vean que hay ahora más chicha que nunca.
Justo dos años después de dejarlo con mi ex, justo dos años después me di cuenta que ya no significaba nada para mí, me di cuenta que tan solo me provocaba indiferencia.
Eso sí, un desconocido me dijo una gran verdad, mi corazón estaba seco (tal vez por eso vengan mis problemas de salud), era incapaz de amar o mejor dicho era incapaz de descubrirme ante la gente.
Cómo dije en alguna ocasión enamorarse es dar la oportunidad a alguien de que te rompa el corazón y confiar en que no lo haga. Creo que ha llegado el de dar la oportunidad, y más tarde ya confiaré.
Al menos la vida me había dado varias oportunidades, sin confiar en mí.
Carrión.
Me alegra volver a leerte!
ResponderEliminarhola Carrie!
ResponderEliminarSi es cieerto que despues d euna relacion pues puedas estas mas seco con los demas,incluso estar mucho menos receptivo de lo normal, pero como dices al final,hay que dar la oportunidad a las nueva spuertas que se abren,ver que hay detras :) quizas esta vez sea la correcte... nose sabe nunca,peor hay que provar